El lado dos de Illbefree. El lado tres de Illbefree.
Dante.Una puerta abierta a los sueños. Fotologs: |
lunes, 23 de febrero de 2004 - 14:20 Ya estoy en casa; al final me fui de finde con Ángel y Juan a Ponferrada; a la presentación del disco de unos amigos de Ángel.
El camino se hizo entretenido, aunque algo petardo por la música; si es que, qué se va a esperar de nosotros. Llegamos a Ponferrada a la hora de comer; así que dejamos las cosas en el hotel (muy tranquilito, justo en la plaza del ayuntamiento) Como no somos muy originales, nos decidimos a pasarnos por la oficina de turismo para ver qué sitios nos recomendaban ver; y ya que estábamos al lado, nos pasamos por el castillo de Ponferrada. Casi no había gente por las calles; cómo se nota que era la parte vieja de la ciudad. Después de pasear por la ciudad (y encontrarme con una teleca; están por todas partes!); nos volvimos al hotel para prepararnos e ir al teatro donde era la presentación; estuvo muy bien; parecía con concierto de Bisbal, con las quinceañeras medio histéricas esperando a que Sergio les firmara el disco. :) Luego salimos de marcha, no sabíamos muy bien por donde ir; así que nos pasamos por la cafeta en donde estuvimos por la tarde, porque era lo más fashion que habíamos visto por allí (así que ya sabeis, si pasais por Ponferrada, teneis que ir al "Guiñol"), para mí que era de ambiente, mixto, pero de ambiente. Después nos pasamos por el Odeón porque le habían dicho a Juan que sí lo era. La música bien, pero las tías unas lurpias; estaba la tarima vacía, solo se había animado un tío a subirse en ella, y como abajo había mucha gente (y recordando mis pinitos con Estefa en las tarimas viguesas), me subí a bailar a mi bola allí arriba. Pues en cuestión de 5 minutos ya estaba invadida de tías que a saber de donde habían salido (bueno, sí, de la parte de abajo que estaba atestada de gente). Y cómo no, también en el Odeón me encontré con otra chica que está en teleco; si lo que yo diga, semos una plaga, estamos por todos lados. No había nadie disfrazado, salvo una drag que debía estar contratada por el local; y que a mi parecer, bailaba fatal y no tenía mucho estilo como drag (vale, demasiada gente y demasiado poco espacio para moverse con comodidad!) Como había tanta gente, nos fuimos a la gran manzana. Mola eso, está a las afueras de la ciudad y está formado por varios locales bastante grandes. Lo que más mola es que no ponen la misma música en todos ellos, que están a escasos metros uno de otro y que por encima de ser las copas más baratas que en Vigo, no cobran entrada. Definitivamente, a la gente en Vigo se le va la olla, con tal de parecer lo más de lo más, están dispuestos a pagar lo que sea. Estuvimos en el Mogambo, que sí era de ambiente, más que nada porque la primera escena que vi mientras entraba por la puerta fui al pincha morreandose con un tío que debía ser su novio. Además de las dos drags que estaban por allí de un lado a otro. Definitivamente, la gente es de lo peor, casi nadie se había disfrazado. Nos volvimos a casa pronto, porque al día siguiente queríamos levantarnos pronto para ver un poco más todo aquello antes de irnos. A la mañana siguiente, mientras no íbamos hacia el coche, pude comprobar que allí la mayoría de las mujeres mayores de 40 años van por la calle con abrigo de visón. Luego estuvimos en un pueblo perdido, a 1.100 metros de altura y al que se llega después de media hora por una carretera en la que a penas pasan dos coches y desde la cual casi no se ve rastro de civilización. Las vistas están muy bien, y es impresionante el oir cuando alguien cierra una puerta, debido al silencio que reina allí arriba. Estuvimos un rato viendo el pueblecito y a la hora de comer, nos volvimos para Ponferrada. Como íbamos a llegar tarde a Vigo, nos marchamos pronto; aún nos quedaban unas horas de viaje. Paramos un momento en Orense; qué estrés de centro comercial! había gente por todos lados, ¿es que hay demasiada gente allí o es que a todo el mundo se le da por ir al centro comercial? Estuvimos poco tiempo, se acercaba la hora de cenar y queríamos llegar a casa para descansar. Cuando llegamos a Vigo, me pasé por los cines para buscar el horario de esta semana por si acaso tenía que trabajar hoy o mañana. Luego nos fuimos a cenar; que bajón! Otra vez como siempre, la misma gente, los mismos lugares para comer... La cantidad de cosas que uno se pierde de hacer por estar haciendo día tras día, semana tras semana, la misma rutina...
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